martes, 29 de diciembre de 2009

Ruidos y ruiditos

Asi se llamaba un cassette con música para niños que solìa escuchar cuando niña. Pero hoy no me refiero a eso, sino a un sin fin de ruidos y ruiditos que nos rodean.
despues del tercer día consecutivo de mi intento fallido por descansar un rato por la tarde ( no pido mucho, cuarenta minutos, quizá), he decidido ventilar mi indignaciòn.
se supone que mi barrio es tranquilo, o al menos esa es la fama que tiene. El problema, es que nadie contempla las posibles eventualidades que llegan a irrumpir en medio de tanta tranquilidad, a saber:
  1. el señor huevero, que a voz en cuello ofrece 30 huevos por $10. y tampoco en taaannn barato. Pero, ¿por què grita si ya cuenta con un megàfono, que por cierto distorsiona la voz en extremo y hace saltar de la camaa cualquiera??
  2. el señor heladero en su carrito vendehelados, con una mùsica que a esta altura me produce pesadillas. ¿es necesario pasar tres veces por el mismo lugar si uno ya se da cuenta que alli no hay clientes?
  3. el señor del autoparlante promocionando la carniceria fulanito, con jingle incluido, que de tan pegadizo ahora lo estoy tarareando en mi mente.
  4. el perro de mi vecina, que ahora no puede entrar y salir cuando quiere, porque le hicieron un cerramiento especial al portòn, entonces llora y llora y llora, para que lo dejen entrar.
  5. los perros del camionero de mitad de cuadra, que le "cuidan" los camiones, cual fieles amigos,y ladran a cuanto transeùnte ose pasar por el lugar.
  6. los remiseros, amigos, familiares, conductores, etc, que anuncian su llegada con eufòricos bocinazos ( y màs fuerte cuando llueve, porque la lluvia impide la propagaciòn del sonido, ¿vio?) para que la gente salga a recibirlos. y yo me pregunto,¿para què existe el timbre? Perdòn, esa es otra de las buenas costumbres olvidadas.
  7. mis vecinitos de enfrente, fanàticos del rock nacional, que quieren que todo el barrio comparta su gusto musical a extrañas horas de los domingos.
  8. ah!! y como vivo en una esquina, los conductores que anuncian su paso con otro bocinazo, ya que esto les evita frenar y asì llegan màs ràpidamente a destino que si tuvieran que parar en cada esquina. me pregunto yo, ¿ y si el otro conductor tiene la misma fantástica idea? ¿no chocarìan ambos? y la misma idea que los hace llegar tan ràpidamente, es la que causa tantas frenadas y sustos...

en conclusiòn, pretender dormir la siesta puede ser una empresa bastante riesgosa. puede que lo sienta màs, ya que mi dormir nocturno se ve afectado por una beba de 7 meses, y por lo tanto no duermo de corrido. gracias a Dios no tengo una línea de colectivo que pase por la puerta, pero , oh si, vivo cerca del aeropuerto, y los aviones se oyen ( y se ven) bastante cerquita.

la próxima vez que me pregunten si vivo en un barrio tranquilo, ¿cuàl creen que serà mi respuesta?

espero ser la ùnica que sufra al respecto. Saludos!