despues del tercer día consecutivo de mi intento fallido por descansar un rato por la tarde ( no pido mucho, cuarenta minutos, quizá), he decidido ventilar mi indignaciòn.
se supone que mi barrio es tranquilo, o al menos esa es la fama que tiene. El problema, es que nadie contempla las posibles eventualidades que llegan a irrumpir en medio de tanta tranquilidad, a saber:
- el señor huevero, que a voz en cuello ofrece 30 huevos por $10. y tampoco en taaannn barato. Pero, ¿por què grita si ya cuenta con un megàfono, que por cierto distorsiona la voz en extremo y hace saltar de la camaa cualquiera??
- el señor heladero en su carrito vendehelados, con una mùsica que a esta altura me produce pesadillas. ¿es necesario pasar tres veces por el mismo lugar si uno ya se da cuenta que alli no hay clientes?
- el señor del autoparlante promocionando la carniceria fulanito, con jingle incluido, que de tan pegadizo ahora lo estoy tarareando en mi mente.
- el perro de mi vecina, que ahora no puede entrar y salir cuando quiere, porque le hicieron un cerramiento especial al portòn, entonces llora y llora y llora, para que lo dejen entrar.
- los perros del camionero de mitad de cuadra, que le "cuidan" los camiones, cual fieles amigos,y ladran a cuanto transeùnte ose pasar por el lugar.
- los remiseros, amigos, familiares, conductores, etc, que anuncian su llegada con eufòricos bocinazos ( y màs fuerte cuando llueve, porque la lluvia impide la propagaciòn del sonido, ¿vio?) para que la gente salga a recibirlos. y yo me pregunto,¿para què existe el timbre? Perdòn, esa es otra de las buenas costumbres olvidadas.
- mis vecinitos de enfrente, fanàticos del rock nacional, que quieren que todo el barrio comparta su gusto musical a extrañas horas de los domingos.
- ah!! y como vivo en una esquina, los conductores que anuncian su paso con otro bocinazo, ya que esto les evita frenar y asì llegan màs ràpidamente a destino que si tuvieran que parar en cada esquina. me pregunto yo, ¿ y si el otro conductor tiene la misma fantástica idea? ¿no chocarìan ambos? y la misma idea que los hace llegar tan ràpidamente, es la que causa tantas frenadas y sustos...
en conclusiòn, pretender dormir la siesta puede ser una empresa bastante riesgosa. puede que lo sienta màs, ya que mi dormir nocturno se ve afectado por una beba de 7 meses, y por lo tanto no duermo de corrido. gracias a Dios no tengo una línea de colectivo que pase por la puerta, pero , oh si, vivo cerca del aeropuerto, y los aviones se oyen ( y se ven) bastante cerquita.
la próxima vez que me pregunten si vivo en un barrio tranquilo, ¿cuàl creen que serà mi respuesta?
espero ser la ùnica que sufra al respecto. Saludos!